CEM llama a no fracturar México, que se desangra



Ciudad de México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) exhortó a los actores sociales y políticos reconsiderar prioridades y no dividir ni fracturar a México que se desangra, con temas que “exigen un debate social ordenado, paciente, respetuoso y bien fundamentado”.



Esto ante el dictamen en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados que aprobó reformar 29 artículos de la Constitución, entre los que se reconoce el matrimonio igualitario y el derecho a la “autonomía reproductiva”.



En momentos como los actuales, para la CEM es preciso trabajar por la fraternidad, la amistad social y la unidad nacional, porque “se vive época convulsa en la historia de la humanidad y del país”.



Recuerdan los obispos en su mensaje que la Iglesia ha caminado con el pueblo “enfrentando una situación crítica: la enfermedad y muerte a causa de la pandemia por Covid-19 y el escaso índice de vacunación; la crisis económica que ha detonado desempleo, mayor pobreza y marginación social; el flagelo del crimen organizado que diariamente cobra vidas y dinamita el crecimiento de las regiones; así como el rezago educativo que enfrentan las niñas, niños y jóvenes”.



Este panorama, agregan, “nos obliga a unirnos como país para caminar juntos en la construcción del bien común, así como priorizar los esfuerzos y concentrarnos en lo esencial”.



Por eso reprocha la CEM que diversas iniciativas legislativas que “parecen no atender, ni entender, la gravedad de la situación. Impulsando agendas ideológicas que deberían exigir una discusión social pausada y responsable, así como una fundamentación mucho más sólida, basada en la inalienable dignidad de toda persona; por el contrario, han ido recibiendo aprobación” en el Congreso, “sin tener un consenso social amplio y un cimiento técnico riguroso”.



El Episcopado ve con preocupación que se pretendan introducir modificaciones en la Constitución y en leyes secundarias, que “abran las puertas a la ampliación de la práctica del aborto, a la restricción del derecho a la libertad de religión, de conciencia y de expresión, a limitar peligrosamente el ejercicio de la patria potestad, a intervenciones biotecnológicas en el ámbito reproductivo, al consumo lúdico de la marihuana, entre otros".



Advirtieron los obispos que “no saldremos adelante fracturando a nuestras familias y comunidades sino tendiendo puentes solidarios y fraternos de reconciliación. El tejido social no se reconstruye alimentando espirales de tensión y de presión, sino con compromiso firme a favor de lo esencial, de las verdaderas prioridades de una Nación que se desangra”.