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Columnas

Aplausómetro es un riesgo en la prensa política

Ciudad de México.-


Si ha escuchado o visto por televisión las últimas declaraciones del Presidente electo, se dará cuenta de cómo terminan estas reuniones: Con un concurso entre los asistentes por ver quien aplaude más.

Acostumbrar al primer mandatario de una nación a ser “evaluado” con aplausos es un riesgo a largo plazo.

Esto ya lo experimentó Peña Nieto: “Ya sé que no aplauden,” fue por lo que se le recordó en 2015. Esto sucede cuando el gobierno en turno se da cuenta que sus bonos de simpatía comienzan a decrecer.

Es normal que nos acostumbremos rápido a la buena vida, pero cuesta mucho acostumbrarse a la crítica.

El pronunciamiento que hizo Andrés Manuel López Obrador el martes 22 de agosto del 2018, nos dice mucho: “Se portaron muy bien…” les dijo a los representantes de la prensa.

Como si fuera obligación de los medios caer en gracia de la persona sobre la cual cubren la nota.

Esto le va crear al propio López Obrador una falsa sensación de que por fin es “amado” por los medios y que eso le asegurará que su cobertura sea favorable.

Pero, quienes conocen bien la evolución de los sistemas políticos y los medios, entre ellos, el propio Noam Chomsky, saben que nada le sienta peor a una sociedad que una prensa a modo para los gobiernos.

Chomsky, un crítico estadounidense de ideología izquierdista, ha admitido que se equivocó en elogiar en su momento al gobierno Chavista en Venezuela.

Porque precisamente, el Chavismo terminó aniquilando a la prensa libre y terminó sometiendo a todo aquél que criticara –o no aplaudiera- al régimen; esto se agravó con Maduro.

Cuando la prensa se convierte en una constelación de medios manipulables, se termina con el poder de una opinión pública fuerte, aquella que aspira a ser auditora del desempeño gubernamental.

La gran obra de las Relaciones Públicas de Cutlip y Center (2000) define claramente la distinción entre los medios controlados y los medios libres.

Los medios controlados son todas esas revistas hospiciadas por los mismos partidos políticos, o los nuevos canales de opinión en redes sociales, que tienen un sesgo abiertamente en apoyo a una fuerza política.

Los medios libres no dependen de la subvención directa de una fuerza política. En sus espacios, pueden adquirir publicidad quienes quieran.

Los medios de comunicación serios tienen un esquema interno, una política editorial que se encarga de determinar la prioridad y agenda de los temas; sin la necesidad de quedar bien únicamente con determinada fuerza.

Usualmente son los medios a los que la sociedad tiende a consumir más, porque no muestran un sesgo. Al menos, esto es así en los sistemas democráticos.

Por tanto, tampoco es función del nuevo Presidente admitir que buscará la forma de recolocar a Carmen Aristegui o Gutiérrez Vivó, periodistas definidamente de izquierda.

Eso le corresponde a las propias empresas que, deben determinar por sí mismas, si son rentables o no para sus espacios.

Por lo tanto, los medios de comunicación actuales deben prevenir a sus enviados de que acostumbren al presidente a recibir elogios al terminar sus discursos, ya que puede resultar contraproducente en el largo tramo.

El ejercicio periodístico debe ser sobrio y neutral, pues para emitir comentarios y ejercer análisis están otro tipo de géneros periodísticos.

Andrés Manuel es carismático y es querido por mucha gente. Pero la labor de los medios es otra, pues tienen una responsabilidad con la sociedad.

Maquiavelo podría haber dicho perfectamente que es mejor una prensa cautelosa y expectante, que una prensa aficionada.

Lo peor que podríamos esperar, sería volver a ver una declaración en tono de reproche como la que hizo Peña Nieto el 3 de febrero del 2015, mientras presentaba a Virgilio Andrade y enumeraba una serie de medidas en contra de la corrupción. Así es como el Presidente Peña Nieto puede culminar su sexenio, con este claro mensaje a la prensa política: “…ya se que no aplauden.”

@drgustavoadolfo




Etiquetas CDMX AMLO Andrés Manuel López Obrador Morena Enrique Peña Nieto

Gustavo Adolfo Pérez Rojas

Profesional en relaciones públicas y comunicación institucional. Coordinador del Diplomado en Marketing Polótico de la Ibero y profesor en la UNAM. Autor del libro: PAN: Liderazgo en pugna.

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