Amado Carrillo: Lo que cuesta un imperio



Ciudad de México.- Los imperios criminales se construyen a sangre y a fuego. No hay atajos en esa lógica guerrera. Bajo esas reglas, Amado Carrillo Fuentes, “El señor de Los Cielos”, forjó una de las organizaciones más eficaces y poderosas: El cártel de Juárez.



Lo hizo empeñando el futuro de sus herederos y las cuentas de aquella historia se siguen pagando en la actualidad.



El último episodio de esa trama macabra, es la muerte de su hijo, César Carrillo “El Cesarín”, en Navolato, Sinaloa.



La Fiscalía del Estado abrió una carpeta de investigación por el delito de homicidio por arma de fuego, ocurrido en el interior de una vivienda. Algo debió pasar para que encontrara la muerte ahí, en un lugar que en teoría debió de ser seguro por la protección (otro tema es la seguridad) con la que contaba.



Más allá de las investigaciones e inclusive de los móviles del crimen, o de lo que se concluya, este tipo de sucesos suelen desatar otros de igual magnitud y sumarse a un listado de agravios y de cuentas que nunca se terminan por cobrar y que tienen su origen en disputas con el cartel de Sinaloa.



En 2004, en un suceso de alto impacto, mataron a Rodolfo Carrillo, “El niño de oro”, junto con su esposa a la salida de un cine. Aquello profundizó disputas y añadió violencia a la guerra en la que están empeñados lo grupos de Juárez y los de Sinaloa.



El mismo Carrillo Fuentes escaló posiciones desde que llegó a Ojinaga para trabajar, como enviado de los jefes de Guadalajara, con Pablo Acosta Villarreal a finales de los ochenta.



Carrillo Fuentes era una especie de auditor y tenía que asegurarse que los acuerdos se cumplieran y el dinero, producto del tráfico de marihuana y cocaína, fuera repartido.



Tras la muerte de Acosta, Rafael Aguilar Guajardo, un ex agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) se hizo cargo de la estructura y de cada uno de los negocios delictivos de la organización, hasta que fue asesinado en 1993 en Cancún. Lo mató un grupo de sicarios que seguían las órdenes de Carrillo Fuentes.



El señor de los cielos murió durante una cirugía en 1997 y lo sucedió en el mando Vicente Carrillo “El Viceroy”, arrestado por la Policía Federal en 2014.



El Cártel de Juárez llegó a controlar el 60 por ciento del tráfico de cocaína y tuvo presencia relevante en la mitad del territorio nacional.



¿Qué queda de aquello? Un grupo que sobrevive y mantiene uno de los puntos de trasiego más relevantes. Persististe, de igual forma, un enfrentamiento cotidiano con los sinaloenses.



Porque las guerras de los narcos son expansivas, se van edificando en agravios de grupos e individuales que no tienen nunca fin. ¿A eso responde el crimen de Navolato? No lo sabemos, pero es probable que conozcamos, tarde o temprano, de sus consecuencias.

  • Julián Andrade Jardí

    Julián Andrade Jardí

    En la actualidad soy periodista y consultor. Escribo en diversos medios y entre ellos Forbes, La Crónica de Hoy y Etcétera. En La Razón me desempeñé como columnista y editor jefe. En Milenio trabajé como coordinador de información y en La Crónica de Hoy como subdirector. Dirigí Newsweek en español. En el ámbito de gobierno, fue coordinador general de comunicación social en el gobierno de la Ciudad de México y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Federación. Soy autor de la novela "La lejanía del desierto" y coautor, con Jorge Carpizo, de "Asesinato de un cardenal".