Alternativas, encerronas y despedidas

Ciudad de México.- Hay tres momentos importantes en la vida profesional de un torero. La alternativa, como inicio de una guerra primero interior, de sacrificios, golpes y lesiones; y luego con el exterior, de picar piedra, tocar puertas, buscar espacios, oportunidades.
Posteriormente, en el consolidar de una carrera, el deseo de muchos no es sólo formar parte de carteles en plazas importantes, sino poder enfrentar en una tarde a seis toros, en una prueba de carácter, temperamento, fortaleza física y, por supuesto, arte.

El último se refiere al corte de la coleta, ese día inolvidable que cierra un ciclo y al que muchos no pueden llegar de manera protagónica. Algunos porque su carrera se fue difuminando y otros porque fueron imposibilitados por algún percance o por la propia factura que pasa la vida al cuerpo.

Y es en estos días cuando hemos visto momentos especiales de cada una de estas etapas. Las novilladas en Aguascalientes nos han arrojado momentos artísticos y de gran valor de jóvenes deseosos de buscar un espacio en la lista de Matadores de Toros.
Uriel Moreno, “El Zapata”, acaba de protagonizar una encerrona en su tierra natal, donde ha tenido que enfrentar a toros que no le permitieron momentos de gran lucimiento.

Dejando a un lado el tercio de banderillas, momento que domina el tlaxcalteca, la constante de su carrera ha sido quizá las fallas para poder redondear una faena. Su gente, su afición, le recriminó por momentos esas carencias que la deficiencia de los astados hizo evidente.

Joselito Adame está por cumplir con otra encerrona en Aguascalientes, en el marco de sus dos fechas confirmadas para la Feria de San Isidro, en Madrid. Ya lo hizo en Pachuca, donde pudo cortar cinco orejas, veremos qué suerte le depara San Marcos.
Y como ejemplo de despedida fue sin duda la que tuvo Juan Antonio Ruiz, “Espartaco”, primera figura del toreo español en la segunda mitad de la década de los 80, cuando uno de cada tres días del año estuvo frente a afición y toros.

Regresó al ruedo luego de más de diez años de ausencia, con 53 años cumplidos, en un domingo de Resurrección, con carteles de “no hay billetes” en las taquillas de la Real Maestranza de Sevilla.

La combinación del cartel también fue especial: alternar vestido de luces por última vez en su Ciudad natal, junto con Manzanares y dando alternativa a Borja Jiménez. Un adiós lleno de historias, con una bienvenida prometedora, atestiguando el hijo del gran torero con el que Espartaco debutó en Sevilla. Y en los tendidos, Curro Romero, el otro espada de aquella tarde emblemática para Juan Antonio.
Contra todo pronóstico, e incluso contra la opinión de sus familiares, Espartaco decidió regresar para decir adiós. Hoy la historia nos marca que la decisión fue acertada. Salió en hombros por la puerta del Príncipe, con dos orejas en mano, decenas de amigos arropándolo, cientos de momentos en la mente, miles de miradas de aficionados y una eterna sonrisa que quedará plasmada en los anales del toreo mundial.

Paseíllo


Hablando de alternativas, el primer día del próximo mes recibirá los trastos el joven Antonio Lomelí, de manos de Juan Pablo Sánchez, y de testigo Pablo Hermoso de Mendoza, en Morelia Michoacán…

En dos horas se agotaron las entradas para la corrida que dos matadores de toros ofrecerán el dos de mayo en Aguascalientes. La presión emocional la llevará José Tomás, quien vuelve a ese ruedo tras la grave cornada del toro Navegante, de Garfias, con la que estuvo a punto de perder la vida, hace cinco años. El reto profesional lo llevará Eulalio López, “Zotoluco”, quien tendrá que defender su sitio frente al torero de Galapagar…