A Robles la quebró la decidía de Peña Nieto



Ciudad de México.- Al parecer Rosario Robles decidió colaborar con la Fiscalía General de la República (FGR).



Esto implica que tendrá que involucrar a sus jefes en la trama de delitos de que se le acusa.



Si Robles admite que actuó de modo ilegal y en un esquema para desviar recursos para utilizarlos en las campañas electorales, el golpe para Enrique Peña Nieto será tremendo, pero también para quienes creyeron, de modo genuino, que la podredumbre había tenido límites.



Creo que nadie puede culpar a Robles, la dejaron a su suerte y permitieron que Emilio Zebadúa soltara la sopa a cambio de impunidad y de prebendas.



Robles tenía derecho a enfrentar su proceso en libertad, porque eso estipula el régimen garantista que en teoría continúa operando.



A pocos les interesó semejante despropósito y menos aún a los que estaban obligados a solidarizarse con ella, a acompañarla en los momentos de aguas broncas.



La disyuntiva en que la colocaron era tremenda: años de cárcel para ella y dinero y privilegios para los que la traicionaron.



Pero además, el procedimiento de reclutar testigos siempre es dudoso, porque no se les quiere para esclarecer los hechos, sino para robustecer acusaciones. Esa es la fuerza y la debilidad de quienes delatan.



Lo triste es que la ex jefa de gobierno está debilitando su propio relato, la entereza con la que encaró las acusaciones y sus afirmaciones de que no saldría por la puerta trasera, que confiaría en la justicia y demostraría su inocencia.



Es un tiempo extraño el que estamos viviendo. Robles se quebró y con ello abre un flanco por el que se colarán toda clase de historias, las que cobrarán verosimilitud en un terreno más que fértil.



Me parece, sin embargo, que quien rompió a Robles fue Enrique Peña Nieto, quien en su momento aprovechó las capacidades y habilidades para la política de su secretaria de Desarrollo Social, pero cuando vinieron los problemas guardó silencio.



De ese tamaño es su error y no creo que exista modo de enmendarlo. Los tribunales emitirán su juicio, tarde o temprano, pero el espacio de la política se abandonó y ello generó lo que ya vimos y lo que estamos por ver.

  • Julián Andrade Jardí

    Julián Andrade Jardí

    En la actualidad soy periodista y consultor. Escribo en diversos medios y entre ellos Forbes, La Crónica de Hoy y Etcétera. En La Razón me desempeñé como columnista y editor jefe. En Milenio trabajé como coordinador de información y en La Crónica de Hoy como subdirector. Dirigí Newsweek en español. En el ámbito de gobierno, fue coordinador general de comunicación social en el gobierno de la Ciudad de México y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Federación. Soy autor de la novela "La lejanía del desierto" y coautor, con Jorge Carpizo, de "Asesinato de un cardenal".