Morena endureció su postura tras la elección en Coahuila y acusó al PRI de operar una presunta compra masiva de votos mediante códigos QR.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, sostuvo que durante la jornada electoral hubo coacción, detenciones arbitrarias, hostigamiento policial y operación territorial priista.
De acuerdo con su versión, cada elector recibía un código QR individualizado, votaba por el PRI, fotografiaba su boleta y luego acreditaba el sufragio para recibir un pago.
El señalamiento es grave, pero también exige pruebas sólidas. Morena asegura tener videos, bases de datos y registros digitales; ahora deberá demostrarlo ante instancias electorales.
La denuncia contra el resultado
El partido informó que ya presentó quejas ante autoridades locales y buscará que se investigue el origen del dinero mediante la UIF y el SAT.
Montiel acusó que policías estatales protegieron a operadores del PRI y hostigaron a militantes, candidatos y legisladores de Morena durante y después de la elección.
Sin embargo, el gobierno de Coahuila ha rechazado las acusaciones y atribuye el resultado al respaldo ciudadano hacia la administración priista.
La disputa ya no está sólo en las urnas, sino en tribunales. Morena busca instalar que hubo una elección contaminada; el PRI presume carro completo.
El mensaje rumbo a 2027
Más allá de Coahuila, Morena advierte que este presunto modelo podría repetirse en elecciones futuras si no se sanciona con claridad.
La conferencia también sirvió para cerrar filas con López Obrador frente a la denuncia del PAN, aunque ese tema quedó como reacción política secundaria.
El punto central es otro: Morena perdió los 16 distritos, denuncia fraude y ahora necesita acreditar que el llamado “QRGate” fue determinante.
Porque en política todos gritan fraude cuando pierden; la diferencia está en quién logra probarlo sin quedarse sólo en el megáfono.


