Daniel Noboa, el enigma para Ecuador

Toda una lección. En Ecuador prefirieron arriesgarse con el enigma que significa Daniel Noboa, que darle un nuevo respaldo a Rafael Correan y a su candidata a la presidencia, Luisa González.

La diferencia entre Noboa con 52 % de los votos contra el 47.9 % de González, son suficientes para evitar complicaciones.

Lo claro es que los votantes dijeron no a la vuelta al populismo, pero no es evidente a qué dijeron que sí, porque la ideología y propuestas de quien será presidente de Ecuador son bastante elásticas, aunque podrían inscribirse en una suerte de liberalismo que será adosado por el conservadurismo, ese sí evidente, de Verónica Abed, la compañera de fórmula y virtual vicepresidenta.

Noboa hizo una campaña enfocada en las redes sociales, donde no se metió en polémicas relevantes, pero dejó claro que era una alternativa a los políticos tradicionales.

González, en cambio, optó por presentarse como la heredera del correísmo, como una posibilidad de vuelta al pasado, la que inclusive habría facilitado el retorno del expresidente a Ecuador, algo que ahora tiene impedido, porque cuenta con una sentencia en su contra por peculado y corrupción.

Solo en la recta final, González trató de establecer alguna diferencia, pero ya fue tarde, en gran medida porque Noboa se convirtió en un fenómeno en los análisis demoscópicos, al grado que habría crecido en intenciones de voto en 20 puntos en tan solo una semana.

Correa está exiliado en Bélgica, pero para la contienda electoral operó desde México. Apostó fuerte, porque una victoria de González habría significado su retorno a Ecuador.

Noboa no es un enemigo de Correa, pero tampoco lo ayudará en lo más mínimo, porque además tiene la oportunidad de debilitarlo, para que ya no sea un referente en la contienda del 2025.

Las interrogaciones sobre Noboa se irán despejando en las próximas semanas, pero resulta evidente que se puede convertir en el actor central de la política ecuatoriana, no solo por el alto cargo al que accede, sino porqué sí está en posibilidades de demostrar que se pueden hacer las cosas de un modo distinto al que imperó con Correa, pero de igual manera con Lenin Moreno y el propio Guillermo Lasso.

El padre del triunfador de la contienda, Álvaro Noboa, es uno de los empresarios más ricos del país y en cinco ocasiones buscó la presidencia de la República sin éxito.

Noboa solo gobernará 16 meses, que son los que faltaban al mandato de Lasso, luego de que se aplicó la muerte cruzada.

Un periodo corto, en un momento en que los ecuatorianos enfrentan una crisis relacionada con la seguridad, por lo que será una presidencia de transición.

El panorama luce sombrío y no será nada sencillo para Noboa, porque ya desde el periodo de las campañas se mostraron signos de una preocupante descomposición.

Por ejemplo, Fernando Villavicencio, otro de los aspirantes presidenciales, murió asesinado antes de la primera vuelta. Esto cambió el tablero, porque el también periodista era uno de los enemigos más claros de Correa.

El caso de Villavicencio está lejos de cerrarse, pero las indagatorias se han complicado por presiones diversas, la más contundente, la muerte, por ahorcamiento, de siete de los implicados en el atentado, seis de ellos en la cárcel de Guayaquil y uno más en la de Quito.

En ese mar revuelto, es en el que Noboa tendrá que navegar.

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