Claudia y Clara ¿Abrazo o forcejeo?

Alberto Cuenca Reportero en Capital CDMX

Clara Brugada fue la única oradora, antes de Claudia Sheinbaum, durante el acto masivo de arranque de la campaña morenista en el Zócalo de la CDMX.

En una Plaza de la Constitución pletórica, Brugada dedicó nueve minutos de su discurso a hacer críticas a la oposición, a la que acusó una y otra vez de corrupta.

“Ellos se niegan a extinguirse, pero aquí está la fuerza del pueblo que resistió, que derrotó y volverá a derrotar al PRI, al PAN y al PRD juntos.

“Porque este país y esta ciudad no admiten retrocesos”, dijo en medio de un ventarrón que le alborotaba su largo cabello y le obliga a sujetar fuerte las cinco cuartillas de su discurso.

Aunque fue el acto de arranque de la campaña presidencial de Sheinbaum, el momento también se convirtió en el inicio de la campaña proselitista de la abanderada de la 4T a la Jefatura de Gobierno.

Por supuesto que la ex alcaldesa de Iztapalapa no perdió oportunidad de lanzar loas al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum.

Fue el momento que utilizó para organizar  la ya tradicional arenga morenista.

“¡Es un honor estar con Obrador”!, corearon ella, la candidata presidencial, el equipo de campaña de Sheinbaum y los miles de simpatizantes que atiborraron el Zócalo.

¿ABRAZO O FORCEJEO?

De Sheinbaum, Brugada dijo que ha sido la mejor gobernante, pues destacó que encabezó esta ciudad con inteligencia, pasión, honestidad, convicción de servir al pueblo y con amor.

El guiño amable contrastó con un momento previo, apenas captado por las cámaras que hacían la transmisión en vivo para las redes sociales.

Cuando Sheinbaum apareció en el escenario para comenzar el evento político, saludó de beso y abrazo a cada uno de quienes la esperaban en el presidium.

Al llegar con Clara Brugada, ambas se juntaron para aparecer en la foto que les tomaban sus equipos de campaña y el propagandista oficial de la 4T Epigmenio Ibarra.

El abrazo fue extraño, porque con su mano izquierda Claudia sujetó a Clara del largo chongo que la ex alcaldesa de Iztapalapa se arregló para la ocasión.

Así mantuvo Sheinbaum a Brugada, agarrándola fuertemente de ese chongo, a la altura de la nuca, y de ahí no quitó la mano a pesar de que el momento de la foto juntas había terminado.

Parecía que la candidata presidencial trataba de zafarse, pues dio un paso hacia atrás y tomó de la muñeca derecha a Brugada, como para alejarla.

El detalle fue que la mano izquierda de Sheinbaum seguía sujeta al chongo de Clara y el momento se vio como un forcejeo o hasta como un cómico vals, cuyo desenlace se perdió porque entonces la transmisión cambió bruscamente a una toma panorámica.

Después de su discurso Clara Brugada ya no abrazó a Sheinbaum.

La candidata presidencial se acercó a la ex alcaldesa de Iztapalapa solo para posar por un instante, sonrientes y juntas, ante las cámaras y retirarse cada quien a su respectiva silla.

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