AIFA, cuando los mamuts volaban

Mi amigo

AIFA. Perdimos la oportunidad de contar con un aeropuerto adecuado en Texcoco y ahora tendremos que cohabitar con dos que no son viables para el futuro: el Benito Juárez y el Felipe Ángeles.

Las terminales aéreas se nutren de un público cautivo.

Son quienes tienen que viajar por negocios y urgencias.

Cuando la necesidad aprieta, todas las dificultades se van sorteando.

Ryszard Kapuściński hizo una descripción de estas penalidades en Imperio y en Ébano.

El primer texto se refiere a la antigua Unión Soviética y a los pasajeros que inclusive llegaban a viajar de pie, porque no había otra forma de hacerlo.

El segundo libro es sobre África, donde las esperas para tomar un medio de transporte podían durar días.

Como los vuelos en el Benito Juárez se van a reducir, por decreto, es probable que todos, tarde o temprano, tengamos que utilizar el AIFA, más allá de las dificultades de movilidad que por el momento imperan.

Como tantas cosas en México, las facilidades de llegada y salida quedaron para después, se pospusieron porque había que inaugurar en la fecha prometida.

Las historias que la prensa va reportando, se van a convertir en la anécdota familiar: llegué al AIFA y no había taxis.

Tuve que esperar varias horas.

AIFA y sus retos 

¿Dormir por ahí? ¿Descansar en un hotel?  Imposible porque aún está en obra negra y sin agua.

 ¿Aprovechar para ver el museo de los mamuts? Sí, pero a condición de caminar unos tres kilómetros.

¿Tomar el tren para llegar a Buenavista? Sería ideal, pero no existe.

Algo es seguro, el AIFA será para los audaces, los que intuyan los horarios y los que conozcan los recovecos del transporte.

Pronto, en cada mesa familiar, se narrará una historia colectiva, la de la superación de los obstáculos para tomar un avión.

Será como si los mamuts hubieran volado.

Todo se supera, es verdad, porque la degradación no conoce de límites.

Lo penoso de este asunto, es que quienes pagarán los costos de la planeación deficiente, serán los usuarios, los que tienen, por lo demás, que seguir aportando al pago de un aeropuerto que nunca se construyó.

Sí, una de las audacias de la 4T es esa, la de comparar un espejismo.

Los bonos de Texcoco se tienen que solventar y esto es difícil de explicar a un observador casual, que no conozca de los intrincados laberintos del México burocrático de hoy.

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